martes, 21 de agosto de 2012
lunes, 11 de junio de 2012
miércoles, 21 de marzo de 2012
¡¡¡Hola a todos/as!!! ¡¡¡Cuánto tiempo sin escribir!!! Hace sólo dos semanas que volví a Casa Emanuel, y el tiempo aquí realmente vuela. Hemos estado entretenidos estos días con unos alumnos de enfermería, pero esto os lo contará mejor Sara, la voluntaria que está ahora aquí conmigo.
Supongo que los que leáis este blog, habréis visto también los capítulos de “Cuerpo Médico” del Dr. Iván en Casa Emanuel. Hoy me gustaría daros otra visión de lo que yo llamo el “huracán Iván”.
Unas semanas antes de que llegara toda la comitiva médica, descubrí que la luz de quirófano no funcionaba, que el autoclave para esterilizar el material de quirófano se había quemado, sus permisos de entrada al país no estaban autorizados, y algunos pacientes no respondían a las llamadas. La cosa se veía difícil, y más aquí en Guinea. Fueron unos días de estrés total, para poder conseguir lo necesario para operar, porque además esta vez iban a ser operaciones bastante complicadas.
Pero, sin entrar en el terreno de lo paranormal, aquí ocurren cosas, coincidencias, que dejan a uno/a sin palabras… con Laura, la voluntaria que estuvo hasta diciembre, bromeábamos porque nos sentíamos en medio de “el show de Truman”. Llegó un momento donde parecía que las señales y las cosas sucedían para que todo al final se pudiera resolver: una vez íbamos camino al hospital pediátrico de Bor, para pedir si nos podían dejar alguna luz de quirófano, no sabíamos el camino y de repente apareció una ambulancia de ese hospital, así que sólo tuvimos que seguirla. Otro día, yendo a otro hospital, el de Comura, nos apareció su ambulancia que también nos enseñó el camino para llegar. Perdida por el puerto de Bissau buscando el sitio de suministro de oxígeno, (me enviaban al ministerio… ole mi kriol…), de repente vi que un hombre me miraba fijamente, se acercó a una furgoneta, sacó una bombona de oxígeno y la llevó hasta un almacén…. ¡¡Ok!! ¡¡Oído cocina!!!
Así podría contar muchas más anécdotas, casualidades, que hicieron que ese lunes de diciembre, el equipo médico pudiera empezar a operar.
En este país se viven situaciones difíciles, hasta desesperantes, donde te sientes impotente, pero también se viven auténticos milagros. Aquí se aprende a aceptar que la vida sigue su ritmo, que hay cosas que no podemos cambiar, que no están en nuestras manos, pero siempre hay algo que si podemos hacer para mejorar.
martes, 8 de febrero de 2011
Uno empieza el año con unas inmensas ganas de conseguir nuevos retos en todos los aspectos de su vida: desde dejar de fumar o proponernos pasar más tiempo con nuestros seres queridos, a conseguir que los proyectos se hagan realidad lo más pronto posible.
viernes, 24 de diciembre de 2010
No sabía como empezar este post. Quería hacerlo porque en estas fechas lo cierto es que todos nos ponemos muy tiernos (¡no sé qué tendrá la Navidad!) y nostálgicos, y yo que soy muy sentimental, pues aún más.martes, 13 de julio de 2010

jueves, 10 de junio de 2010
jueves, 25 de marzo de 2010
Bueno, ahora que me queda exactamente una semana para volver a casa he encontrado un momento apropiado para escribir sobre mi experiencia en Bissau. Que no haya tenido mucho tiempo hasta ahora para escribir creo que es una buena señal. Eso quiere decir que los voluntarios de Casa Emanuel estamos bastante ocupados, lo cual se traduce en que el Hospital está funcionando y que día tras día podemos ofrecer nuestra ayuda a mas gente de esta comunidad.
Durante nuestra estancia aquí en el último mes el número de consultas externas ha ido en aumento exponencialmente. En realidad se puede ver que el volumen de trabajo en todas las áreas del hospital ha crecido considerablemente, y esto ha supuesto un esfuerzo conjunto por parte del personal voluntario y de los trabajadores locales del hospital.
Hace tres semanas aproximadamente pusimos en marcha la sala de “internamento” (hospitalización) y desde entonces hemos ido teniendo pacientes hospitalizados continuamente. Ahora mismo no sabría deciros cuantos pacientes hemos tenido ingresados durante este periodo, lo que si sé con certeza es que a las 24 horas de estar en funcionamiento la sala, nuestro porcentaje de ocupación era del 100% (4 camas). También recuerdo los nombres de nuestras dos primeras pacientes, Abbi e Idalina. De hecho fue la imperiosa necesidad de atender a esas dos pequeñas lo que nos llevo a realizar el montaje expreso (6 horas aproximadamente) del mobiliario de la sala. Ya os contare mas adelante mas cosas de nuestras pacientes numero uno y dos.
Antes os dije que estoy a una escasa semana de volver a casa. Sin ánimo de exagerar, creo que esta también es mi casa. Es difícil no sentirlo así después de convivir con la cercanía de esta buena gente. Si habéis estado aquí sabréis que es muy fácil sentirse como en casa.
Hasta la próxima,
Javier.
lunes, 22 de febrero de 2010
¡Pero no todo va a ser trabajo! Este fin de semana se organiza una acampada en la escuela. Los niños están deseando que llegue el día. Me han invitado a participar, a lo cual me he apuntado rápidamente. Te das cuenta de que son niños normales, con las mismas aficiones que nuestros hijos o hermanos pequeños, siempre dispuestos a jugar o a gastarte alguna broma. Y siempre, siempre, con una gran sonrisa. Es lo mejor de aquí, las sonrisas que te regalan cada vez que te cruzas con uno de ellos, o con alguna de las trabajadoras. Para mi es la mejor recompensa por todo el esfuerzo, la falta de sueño o el trabajo agotador. En cada esquina, siempre hay un niño buscando que le des un abrazo y un poco de cariño. Ellos no lo saben, pero no solo estoy aquí para ayudarlos a ellos, sino que ellos también me ayudan a mi a crecer como persona, a darme cuenta lo poco que hace falta para hacer feliz a un niño, y también para darnos una lección de humildad. Pese a todas las penurias, momentos o situaciones difíciles que estos niños han pasado, son capaces de ser los más felices del mundo, viendo una película los fines de semana o saliendo de vez en cuando a la playa.
Daniel, uno de los mayores, me está ayudando a aprender criollo, y Miguel siempre está dispuesto a gastarme alguna broma. Son todos muy educados y llama la atención como se cuidan los unos a los otros, como la gran familia que son.

¿Cual crees que es la mejor manera de ayudar a los países en desarrollo?