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viernes, 18 de octubre de 2013

LA VUELTA A CASA (GUINEA BISSAU)

Después de 15 meses, volví a visitar a la familia africana (así decimos los que llevamos a Casa Emanuel en nuestro corazón), y parece que nunca me hubiera ido, o al menos que no haya pasado tanto tiempo… sólo en una cosa me doy cuenta de que el tiempo pasó…. los niños….
Recuerdo bebés que no medían mucho más de un palmo y ahora los veo ponerse de pie, jugar y hasta andar…
Veo algunos que vinieron enfermos, desnutridos, y ahora corren, juegan, hablan, y uno nunca diría que han estado así.
La verdad es que me emociona y me siento muy orgullosa de formar parte de esta familia, de estas grandes personas que con su trabajo, su cariño, su empeño, su dedicación y preocupación, hacen crecer vidas con calidad, con valores y con sentido.
Muchas gracias a cada uno de los que están o han estado en Casa Emanuel: misioneros/as, trabajadores/as, cuidadoras, voluntarios/as… y me vais a permitir un especial GRACIAS a Mami Isabel y Eugenia, por seguir al pie del cañón después de tanto tiempo.
Como me dijo una gran amiga, que por cierto conocí en Casa Emanuel, “quien no vive para servir, no sirve para vivir”.
Hasta pronto

martes, 21 de agosto de 2012

Rosa ya está con los niños de Guinea Bissau


Esto es espectacular, creo que están haciendo un trabajo increíble con estos niños. Es increíble ver sus sonrisas cada día y poder contribuir un poco. 
Casa Emanuel se espectacular de verdad, comparado con el que se ve aquí afuera, esto es un hotel de cinco estrellas. 

Los niños son guapísimos, ya desde el primer día que llegué me recibieron con una sonrisa de oreja a oreja, y cada día se les coge más cariño. Con sólo que pases cinco minutos al día con ellos, los sirve y lo agradecen muchísimo. 
Otra cosa que me ha sorprendido mucho es los valores humanos que tienen, lo dan todo por todos, todos son hermanos y aunque se pelean, como todos los hermanos, se quieren con locura.

La experiencia, creo que es lo mejor que he vivido y he hecho en mi vida, de hecho, ya estoy pensando en cuando podré volver y ¡todavía no he marchado!
En en cuanto a mi trabajo aquí, se básicamente estar con los niños, ellos tienen mucha gente trabajando dentro de casa Emanuel, pero necesitan ese cariño que, por el mucho trabajo que hay aquí, les es imposible dar al resto de trabajadores. Yo me dedico a estar con ellos y a sacarles de tanto en cuánto de la casa para que puedan ver un poco como están las cosas afuera.
Cada día salimos a pasear con un grupito diferente y el otro día, por ejemplo, fuimos ir a los "autos de choque" con la mitad de los que habían pasado de curso, para celebrar sus buenas notas. El próximo sábado iremos con el resto de niños. 

Esta semana además tenemos pendiente a ver si pueden salir a la playa, puesto que ellos casi nunca salen, pues ni siquiera pueden salir solos de aquí y sobre todo a las niñas, porque se muy peligroso.

Además tengo que decir que estos niños han tenido una suerte inmensa, puesto que si comparas como viven en casa Emanuel, con los niños que hay afuera, no te puedes hacer una idea. De hecho, estar en casa Emanuel, es como no estar en Guinea Bissau, es completamente diferente.

¡¡¡Muchas gracias por darme la oportunidad de estar aquí!!!
Rosa

lunes, 11 de junio de 2012

Entre bibes y pañales en Guinea Bissau


Están siendo tiempos difíciles en guinea bissau, y casa emanuel es un buen reflejo de ello. En pocas semanas han llegado muchos bebés y recién nacidos desnutridos, porque en la mayoría de los casos la mamá murió en el parto y no hay quien los pueda alimentar. en los momentos de toma de biberones, cuando se termina con el último es ya casi hora de volver a empezar por el primero. los bibes de leche y los pañales vuelan, hay mucho ajetreo, y son escasos los ratos de silencio (encima hace un calorazo y una humedad impresionantes, así que cuesta mucho ponerlos a dormir). 

A veces, mientras estoy con los niños de Casa Emanuel, pienso  en qué hubiera sido de todos ellos si no hubiera existido este hogar....

Núria Puech

viernes, 18 de mayo de 2012

Al pie del cañón en Guinea Bissau

Isabel (Mami) y Eugenia (Tía) en Casa Emanuel
Han pasado muchas cosas desde que escribí por última vez…. Ha llovido mucho, aunque en el sentido literal, ya que dentro de poco empieza el tiempo de lluvia aquí. Como muchos ya sabréis, Guinea Bissau sufrió hace un mes un golpe de estado. Detuvieron al presidente interino (el que teníamos se murió en enero) y al primer ministro, que era candidato de las elecciones que se tenían que realizar una semana después. Hemos pasado unos días de mucha tensión, nervios, incertidumbre… a cada momento llegaban informaciones de lo que estaba pasando o de lo que se pensaba que podía pasar (para muchos íbamos a la guerra, o nos atacaban la ONU o los angolanos…).

En Casa Emanuel, hemos seguido trabajando, algunos días la escuela tuvo que estar cerrada, pero todos los trabajadores han seguido viniendo, cumpliendo sus horarios y trabajos, aunque algunos días no sabían cómo se encontrarían Bissau al salir para casa.

En medio de todo este torbellino de sucesos, informaciones, hemos tenido a los dos pilares de Casa Emanuel, Mami Isabel y Eugenia, que una vez más nos han dado muestra del que es tener coraje, fortaleza y fe. Aún estando algunas veces con pocas fuerzas y cansadas, ellas siguen aquí, al pie del cañón de Casa Emanuel, como desde hace ya 17 años que vienen haciendo. Han sido días de recuerdos, ya que ellas vivieron la guerra que sufrió este país en 1999, y a veces las hemos visto respirar hondo, pensativas, pero tirando del carro sin titubear.

Son tiempos muy difíciles en este país, no sabemos si volverán a llegar ayudas por el rechazo internacional al nuevo gobierno. Además, este país se sustenta todo el año por el cajú (anacardo) que se vende en este tiempo, y después del parón que ha habido por estar todo cerrado, se está vendiendo a mitad de precio, por lo que se empieza a pensar que van a venir muchas dificultades y que van a durar bastante tiempo.

jueves, 29 de marzo de 2012

Las primeras experiencias de Sara en Guinea Bissau

Hola a todos!!

Ya hace casi un mes y medio que llegué como voluntaria a Casa Emanuel, y después de todas estas semanas, creo que ya tengo unas cuantas experiencias para compartir con todos vosotros, así que; me estreno como bloguera voluntaria.

Soy enfermera y mis expectativas eran el venir aquí, a Guinea Bissau y trabajar mucho en el hospital. Bien, por suerte y gracias al esfuerzo de numerosos voluntarios, misioneros y trabajadores locales, que durante todos este tiempo han realizado un trabajo excelente, el trabajo físico con el que yo me esperaba encontrar está muy bien solventado por enfermeros como; Ismael, Fernando, Matilde, Víctor o Fonseca. Pero de todas formas, aquí siempre hay trab

ajo que hacer, así que a los poquitos días de mi llegada, Juan me puso a cargo de un grupo de 14 estudiantes de tercer curso de enfermería, que venían a hacer un periodo de prácticas de un mes!!! Un reto totalmente nuevo para mí, que sinceramente, al principio me asustó un poquito……por el tema del idioma!!!

Los primeros días mi comunicación con los estudiantes era a través de alguno de los enfermeros que estuvieran trabajando, pero poco a poco, gracias al interés por parte de los estudiantes, me pude “independizar” y empezar a llevar a cabo tareas de tipo formativo. Se trataba de un grupo de estudiantes con muchas ganas de aprender y también con mucho qué aprender, así que me puse manos a la obra y con la ayuda de Juan y de Núria, empecé a realizar seminarios o talleres diarios a cada turno; mañana y tarde, y cada día de un tema diferente. Les he enseñado a realizar cálculos de dosis farmacológicas pediátricas, el contaje de gotas/minuto, les he dado clases teóricas sobre el Proceso de Atención de Enfermería, consiguiendo incluso que realizaran un PAE con un paciente!!!También les hablé de numerosos temas como; el paciente diabético, al valoración del recién nacido, la hipertensión arterial o un poco de farmacología general. También recibieron una charla de Mafalda; una voluntaria portuguesa, que les habló de los cuidados dentales en pediatría y otra charla de Núria sobre la valoración neurológica de un niño.

En fin, que el mes se pasó volando y la experiencia de poder enseñar cosas básicas de enfermería, ha sido super positiva y enriquecedora. Tengo que decir que ha tenido mucho que ver las ganas, ilusión, interés y empeño que pusieron todos los alumnos. Deduzco que a ellos también les gustó la experiencia y le supieron sacar provecho, ya que incluso algunos de ellos pidieron poder venir unos días más!!!!!


Sara Samblas


miércoles, 21 de marzo de 2012

Núria desde Guinea Bissau


¡¡¡Hola a todos/as!!! ¡¡¡Cuánto tiempo sin escribir!!! Hace sólo dos semanas que volví a Casa Emanuel, y el tiempo aquí realmente vuela. Hemos estado entretenidos estos días con unos alumnos de enfermería, pero esto os lo contará mejor Sara, la voluntaria que está ahora aquí conmigo.

Supongo que los que leáis este blog, habréis visto también los capítulos de “Cuerpo Médico” del Dr. Iván en Casa Emanuel. Hoy me gustaría daros otra visión de lo que yo llamo el “huracán Iván”.

Unas semanas antes de que llegara toda la comitiva médica, descubrí que la luz de quirófano no funcionaba, que el autoclave para esterilizar el material de quirófano se había quemado, sus permisos de entrada al país no estaban autorizados, y algunos pacientes no respondían a las llamadas. La cosa se veía difícil, y más aquí en Guinea. Fueron unos días de estrés total, para poder conseguir lo necesario para operar, porque además esta vez iban a ser operaciones bastante complicadas.

Pero, sin entrar en el terreno de lo paranormal, aquí ocurren cosas, coincidencias, que dejan a uno/a sin palabras… con Laura, la voluntaria que estuvo hasta diciembre, bromeábamos porque nos sentíamos en medio de “el show de Truman”. Llegó un momento donde parecía que las señales y las cosas sucedían para que todo al final se pudiera resolver: una vez íbamos camino al hospital pediátrico de Bor, para pedir si nos podían dejar alguna luz de quirófano, no sabíamos el camino y de repente apareció una ambulancia de ese hospital, así que sólo tuvimos que seguirla. Otro día, yendo a otro hospital, el de Comura, nos apareció su ambulancia que también nos enseñó el camino para llegar. Perdida por el puerto de Bissau buscando el sitio de suministro de oxígeno, (me enviaban al ministerio… ole mi kriol…), de repente vi que un hombre me miraba fijamente, se acercó a una furgoneta, sacó una bombona de oxígeno y la llevó hasta un almacén…. ¡¡Ok!! ¡¡Oído cocina!!!

Así podría contar muchas más anécdotas, casualidades, que hicieron que ese lunes de diciembre, el equipo médico pudiera empezar a operar.

En este país se viven situaciones difíciles, hasta desesperantes, donde te sientes impotente, pero también se viven auténticos milagros. Aquí se aprende a aceptar que la vida sigue su ritmo, que hay cosas que no podemos cambiar, que no están en nuestras manos, pero siempre hay algo que si podemos hacer para mejorar.


viernes, 9 de diciembre de 2011

Gabriel, un superviviente en Guinea Bissau

Me he quedado dormido………….

Poco rato, (espero), en una silla del pasillo del hospital. El sueño ya empieza a ganarme. Abrí los ojos y todo estaba a oscuras. Han apagado ya el generador. En cuanto se adaptaron mis ojos a la oscuridad, percibí ya la sombra de Fatumata, la enfermera de la noche. La gasolina es muy cara aquí y por la noche trabajamos con la luz solar que acumulamos durante el día. Es una luz tenue, como neblina. Cuesta ver las heridas de los pacientes pero voy a hacer la última ronda.He enviado a dormir a todos, incluido Juan, el enfermero. Hay una partera que anuncia para esta noche y lo quiero fresco. Está agotado. Laura y Nuria, también.

Pasé a ver a Mariama. Dormía. Una pequeña sombra bajo la mosquitera. Me senté un rato a su lado. Cerré los ojos ……..soy ya mayor, en Guinea, visitando a Mariama. Era una mujer bellísima, con el pelo recogido, alrededor de unos enormes ojos negros me recibía en el poblado. Tenia 2 hijos varones. Estaba feliz. Me miro seria. Pasaron unos segundos. Abrió la sonrisa. Me reconoció, dejo las manos de sus dos hijos y corrió hacia mi……………….Doctor?….doctor?….doctor.?..

Ah, Fatumata!!…., diculpa me dormí.

- Doctor se quedó dormido vaya a dormir que ya estaré yo pendiente.

Gracias Fatumata, buenas noches.

Esta noche a sido más calurosa y no he dormido muy bien. Dios, que follón tienen los críos debajo de mi ventana. Son mi despertador natural.

La ducha hoy ha sido mas agradable que otros días. Solo tenemos agua fría, pero ¡¡¡hoy apetece tanto!!!

Hoy es el día del Rey. Del rey Gabriel. En el ultimo viaje, no pude operarlo. Me faltó un último equipo quirúrgico. De este viaje no se salva.

Gabriel, el rey. Como dice mi amigo Gonzalo es el “puto amo”. Es un líder. Es protector, inteligente y estratega. Es Gabriel. Yo digo que es un superviviente.

Este blog de hoy va dedicado a él y a todos aquellos que jamás se rinden ante la adversidad.

Gabriel, fue un niño no deseado. La madre tomo todos los remedios posible que le ofrecieron para abortar. Pero el rey aguantó. Un intento se le llevo las manos, otro las piernas. Pero Gabriel aguantó. Aguantó y nació. Incompleto en lo físico, pero pleno de vida.

Las deformidades físicas, en su cultura, supone la posesión del demonio, del Irán. Creen que con el niño deforme llega y se instala en la casa. Así que la madre decidió abandonarlo en la basura.

Y el rey ……..sobrevivió. No se sabe cuantos días. Lo recogieron y lo llevaron a Casa Emanuel.

Me cuenta mami Isabel, (que os presentaré muy pronto para los que aún no la conozcáis). que cuando llegó ya vio que era alguien especial. Pero para mamá Isabel todos sus niños son especiales.

La falta de manos, de antebrazos no ha sido impedimento para comer solo, beber sin ayuda, incluso dar de comer y ayudar a los demás o escribir y dibujar. Ni siquiera sus deformidades en las piernas a impedido que el Rey, sea el más rápido corriendo por los caminos de casa Emanuel.

No, si mi amigo tiene razón….”es un puto crack”…un superviviente.

Sigo oyendo a los niños jugando bajo mi ventana, ¡Dios como gritan!, parecen huecos.

Me enfundé en el pijama verde de quirófano. Mi vestuario para todo aquí. Abro la puerta y……

- ¡¡Bico fora!! ¡¡bico fora!! ¡¡bico fora!!…… Joder Gabriel que susto. Dame un respiro.

Bico es el nombre al que llaman los niños en Guinea a la hernia umbilical. Es un bulto más o menos grande en la zona del ombligo. Carecen de ombligo y es un problema muy frecuente en estos países. La causa es el mal cuidado que hacen del cordon umbilical cuando nacen en sus casas. La madre hace dos nudos con una cuerda y cortan el cordón con un cuchillo.

Gabriel alzó y me ofreció su almohadillado muñón del brazo derecho. Sin complejos, con toda naturalidad. Lo tomé como si me ofrecieran la mano mas grande del mundo y nos dirigimos a desayunar.

-Gabriel, no me hagas la pelota que tú hoy no desayunas.Que No, que no puedes comer.

Abrió los ojos, gesticuló…y me asusté. Se ríe a carcajada. Este tío es un cachondo.

- Gabriel, ¿¿no habrás comido??? …

- Doctor, el quirófano está listo.

- Ok, me acabo el tercer café de la mañana y….en marcha.

- Alberto, pasa a Gabriel ¡¡ya!!.. a quirófano. Está como una moto. Me voy lavando que hoy promete.

Ok chicos vamos……¡¡¡¡bisturí!!!!……..

Dr. Iván Mañero

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Primera cesárea en Casa Emanuel

No está siendo fácil convencer a la partera. Esta reticente. No entiende por qué algo que había hecho ya 3 veces (en tres partos anteriores), en casa, sola, semisentada, precisaba ahora de médicos, de anestesia, de un Hospital.

No entendía nada. Desconfiaba. Pero todo ello no era excusa para explicarle que tenía una grave enfermedad, que por ello tenía los enormes edemas y que peligraba tanto su vida como la de los dos bebés. Por un momento su cara se desencajó. Bien, creo que ha entendido la gravedad de la situación. Silencio.

- Lo ha entendido ¿verdad Juan? ( mi traductor de Criol).

- No….., no,….¡¡¡se desencajó porque no sabía que llevaba dos criaturas!!!

En fin no había más tiempo que perder. Sus riñones estaban fracasando y en este caso iban tres vidas en juego, así que queriendo o no, para adentro!!!

- Alberto, prepara la epidural ¡¡¡que vamos!!!

Había mucha expectación. Me sentía observadísimo. Era la primera cesárea del hospital. Nos jugábamos la reputación. Cualquier contratiempo sería catastrófico. Todo se podia volver en nuestra contra. Si algo sale mal, pensarán que es culpa nuestra y que en su casa todo habría ido bien. Claro. No saben que es una eclamsia (la elevación de la tensión arterial en una embarazarla hasta niveles que hacen fracasar a los órganos pudiendo matar a la madre y a los bebés. ¿La curación?……pues el propio parto). No sabe que los bebés no se encajarán. No sabe que que uno de ellos viene atravesado. No sabe que todo sería un desastre sin la atención médica. Ya no consigue levantar las piernas. Buen trabajo Alberto, la epidural…perfecta.Que preparen todo, agua, toallas, el calentador. Que no falle nada. Todo sincronizado.

Corté la piel por encima del pubis. No se queja. Perfecto. Tras levantar la piel unos centímetros abrí la musculatura abdominal por la línea media, para no lesionarla. Aparté la vejiga de la orina para abajo (¡era un útero enorme!!) Corté y abrí el útero con tranquilidad. Estaba seguro de que todo iría bien. Miré al anestesista, Alberto, y con la mirada me dijo que todo iba bien, que adelante. José María me ayudaba como podía (¡¡¡¡ la paciente pesaba 100 kilos!!!!) y Laura y Juan estaban al pie del cañón. Pero no tenemos todo el material que nos gustaría.

Abrí completamente el útero y entre la fina lamina de sangre y líquido asomaba una estructura blanca. Al principio me costó situarme. Pero rápidamente vi que era la espalda del primero que venía atravesado. Lo cogí por la cadera y suavemente lo deslicé. Primero a través del útero y después fuera del abdomen.

-Pinza…..pinza…. corta cordón.

Está un poco deprimido. Se lo entrego a Juan, el enfermero.

- No le oigo llora, Juan! -Aún no había acabado de salir Juan del quirófano que ya sentí un llanto como un rugido.

- BIEN. El siguiente.Venían en dos bolsas, así que abrí la segunda bolsa. El líquido era limpio. Estaba tranquilo. Segundo fuera. Pinza….pinza y corta. Este tenía un mejor color y ya empezó a llorar en mis brazos. Ok. Niños bien. Ahora la madre. Pero, todo no iba tan bien. El útero sangraba más de lo que me hubiese gustado. Me apresuré a sacar las dos placentas y a comprobar que estaban completas y el útero estaba limpio. Aun así sangraba. El útero de una mujer tras el parto se contrae y cierra sus propios vasos sanguíneos. Sigue sangrando. No se contrae bien. Empecé a masajear el útero como si fueran las contracciones del parto. Objetivo: engañar al útero y hacerle creer que está teniendo contracciones. Alberto me ayuda inyectándole una hormona que se llama occitocina. Bien. Va funcionando. El útero empieza a endurecerse. Ya no sangra.

- Ok chicos…..cerramos. Y que se note que han pasado cirujanos plásticos por aquí. Esa cicatriz…¡¡Perfecta!!

Voy a hablar con el padre. ”Dos varones caballero”. Me miró y alzó los ojos mirando al techo como diciendo ….¡¡Dios mío!!Creo que su alegría se fundió, por un momento, con el cálculo de los costes de las dotes. Dos varones, dos dotes para la familia de las esposas cuando los case. Me dijo que le pondría mi nombre a uno de los niños. ¡Qué responsabilidad! Vale,¡¡¡ pero que se lo ponga al más guapo!!!! Volví adentro a ver cómo estaban los niños: 2,600 kgr y 2,650kgr. Los miré varias veces pensando cual era el más guapo. ¡¡¡ Pero que feos somos cuando nacemos!!!! Que elija el padre, pensé.

¡¡¡Esta noche Champán para todos, que pago yo!!! Pero lo más parecido que encontré en el mercado fue una Gaseosa dulce, tipo La Casera. Perfecto. ¡¡¡¡ Pues eso esta noche Gaseosa para todo, que pago yo!!!!! Y me saldrá más barato…;)

Saqué la cabeza un momento por la puerta de quirófano y vi a Mariama. Me miró y me sonrió. ¡Qué más se puede pedir! Hoy vamos a hacerle una cura de la zona quemada bajo anestesia general. Es imprescindible rascarle todo para que la suciedad y los tejidos muertos salten y puedan empezar a curar. Esta con sed y con hambre. Lo sé. Pero no puede tomar nada antes de la anestesia. Recordé que todavía tenía medicina mágica en mi mochila. Tome otra piruleta de corazón y se la di para engañar un poco al hambre. Alargo aún mas sus comisuras enseñando sus blancos dientes. Me clavo la mirada durante unos segundos y la bajó hacia su caramelo.

La vida sigue. Los pacientes no paran de llegar. No se acaban nunca. Nuestras ganas e ilusión tampoco. Así que seguimos, que todavía queda día y fuerzas.
Por cierto, ¿os acordáis de Gabriel?.
Pues mañana os cuento.


Dr. Iván Mañero

martes, 6 de diciembre de 2011

Guinea Bissau y la pequeña Mariama

Es hipnotizante ver el perfil de Mariama junto al rojizo atardecer que se desplaza tras la ventanilla del coche.
Cuando la cogí para curarla en el poblado, no sabía que podía darle para superar el dolor de ese momento. Podía ser su primera y última cura. Debía hacerla sí o ....sí.
Empecé a buscar en la mochila que hacía de modesto maletín de primeros auxilios y encontré algo que, sin yo saberlo, resultó ser mucho más potente que la morfina: un caramelo...una piruleta en forma de corazón. El sedante y calmante más potente que jamás haya conocido. ¡Dios, cómo me fascina el ser humano! ¿Quién inventó los caramelos? ¿Tiene un Nobel? Joder que se lo den.


Le di la piruleta, y enseguida se la llevó a la boca. Por un momento con algo de recelo, pero sólo por un momento. En cuanto la probó, me sonrió y dejó la mano de la abuela para ofrecérmela a mí. Joder, que le den el Nobel Ya!!!!!!!!!!!!!!
Empecé a curarla, allí mismo, de pie, mientras relamía la piruleta y la miraba con sorpresa. Limpié sus heridas con suero y unas gasas estériles. Arranqué lentamente la piel muerta que cubría las heridas para evitar que se infectaran. Ningún gemido, ningún llanto, ningún reproche, nada. De tanto en tanto me miraba, y me autorizaba para seguir. No recuerdo nada igual en mi vida. Lo único que percibí fue como una lágrima se le resbalaba por su mejilla derecha. Disimulé, e hice que me secaba el sudor, pero no era sudor lo que corría por mi cara. Siguió el silencio hasta finalizar toda la cura. El corazón de la piruleta ya se había fundido, supongo que de absorber el sufrimiento de Mariama.
Finalicé la cura poniendo gasas sobre la pomada para quemados con la que la embadurné. Pedí a la abuela una camiseta que protegiera a la pequeña del polvo y la tierra.
Cuando acabé, su abuela la recogió. El padre permanecía sentado cabizbajo. Avergonzado por no haber tenido cuidado de su hija...o eso me pareció a mí.
Mientras cerraba la mochila, se acercó un señor mayor, tremendamente carismático, serio. Era el jefe del poblado. Me ofreció una gallina viva como agradecimiento por lo de Mariama.
Miré a mi alrededor y observé que tenían en total 5 gallinas más y una era para mí.
Me di cuenta de que hablaba portugués y eso me permitió hablar directamente con él. Le di las gracias y le dije que no podía aceptar la gallina y le pedí otro pago por aquello: que pudiera llevar a Mariama al hospital, curarla y que volviera con garantías de que sus heridas no se infectasen. Con mucha solemnidad (era el jefe del poblado) asintió con la cabeza y se dirigió hacia el padre y la madre. Luego fue a hablar con la abuela. Finalmente volvió hacia mí, serio. Tomó mi mano derecha con sus dos manos y no dijo nada, tan solo bajó ligeramente la cabeza y seguidamente los ojos. Eso significaba que confiaba en mí. Intentamos que nos acompañara algún familiar, pero no fue posible. La confianza en nosotros era absoluta. Ok, la asumo, con todas las consecuencias.
Tomé a Maraima de la mano y la acompañé al coche. Todo para ella era desconocido. Su frontera estaba en la entrada del poblado. Su mundo: 10 casas y 25 personas. Y ahora un señor diferente a ella y una cosa roja y dulce en forma de corazón.
Llegamos de nuevo a Gambasse. Pedí a Felix algo de ibuprofeno infantil. Se lo di a Mariama con un poco de zumo y nos pusimos en marcha. Quedaba todavía un largo viaje hasta casa Emanuel.
Estaba cansado, pero me resistía a dormirme en el trayecto. La visión de Mariama, apoyada sobre la ventanilla del coche era hipnótica. ¿Qué pensará? ¿Qué siente? Todo nuevo, todo ajeno.....
Si cualquiera de vosotros estuviera aquí en el coche, lo entendería. Más allá de los atardeceres rojos, de los olores de aventura, de las experiencias extremas, está Mariama, y otras personas como ellas que hacen de este lugar un embriagador lugar donde te atrapan las historias. Donde creces, donde expandes tu mente, donde descubres sentimientos, donde en definitiva aprendes a saber quien eres.
Me despertó el claxon del coche que avisaba al vigilante del Casa Emanuel que abriera la puerta. Miré a mi derecha por si todo había sido un sueño. Los ojos blancos de Mariama, me decían que no.
Ya en el hospital, pedí a las enfermeras que la lavaran y posteriormente con la ayuda del dr. Triviño (con mucha experiencia en quemados) pasamos a curarla.
Estaba agotada, pero resistió el segundo asalto. Se me durmió en los brazos mientras la curábamos. La llevé dormida hasta una cama del hospital en el bloque de niños. La cubrí con la mosquitera y me quedé un rato por si se despertaba, que viera una cara amiga.
Buenas noches Mariama. Todavía queda lo más duro. Pero te aseguro que todo irá bien y te prometo que en unos días volverás con tus padres.
No llevaba ni 20 minutos en la cama cuando Juan el enfermero, llamaba a mi puerta.
¿pero este hombre no duerme? Pensé.
-¡¡Doctor, doctor!!, una embarazada de gemelos tiene problemas y no puede parir.
El regalo de la noche. Gemelos, uno viene atravesado. La madre esta con hipertensión del parto y se acaba de enterar que vienen dos . Lo llamamos eclamsia y si evoluciona puede acabar con la vida de la madre y de los bebés. No hay tiempo que perder , la única opción que veo es la cesárea.
Juan me comenta que nunca se había hecho ninguna en el Hospital Casa Emanuel.
- Ok, algún día tenía que ser la primera.
Lo tranquilicé, esta vez estaba con mi equipo. Y con Nuria y Laura, nuestras voluntarias aquí. Confío en todos ellos y estaba muy tranquilo.
Así que…manos a la obra.......

Dr. Iván Mañero

lunes, 5 de diciembre de 2011

Amigos y urgencias en Guinea Bissau

Las noches estan siendo mas frescas que en otros viajes y eso se agradece. Te adaptas mas rápido y eso es fundamental para estar al 100% desde el primer día. Esta vez vengo con más equipo: el Dr. Triviño, mi mano derecha, el Dr.Herranz, anestesista, Rosa con la logística y Eva.

Antes del desayuno hemos seguido montando los elementos de quirófano.

En apariencia parecía que iba a ser un día mas a la espera que mañana empezaremos las sesiones maratoniana de cirugía. Pero como siempre Guinea me preparaba sorpresas.

A las 10 puntuales llegaron los chófers. Me había comprometido a principios de año que iría a visita a Félix, que dirige una ong, SILO en Gambasse, una tabanka cerca de Bafatá, la antigua capital del país. Teníamos 3 horas de duro camino. Así ¡que en marcha!.

De Gambase son las niñas de las manos quemadas, ¿las recordáis? SADJO y AISSATU. Me habían informado de que estaban bien, pero quería verlo con mis propios ojos. Aquí una mano quemada de una niña es un futuro quemado. No podrán trabajar, no podrán recoger el caju, ni trabajar en el campo o ir a buscar agua. Supondrán una carga familiar que ningún hombre querrá asumir….el resto os lo podéis imaginar.

Acabamos de salir de la carretera mas o menos asfaltada. Hemos llegado a Bafatá. Ahora rodeándola por el sur evitamos un molesto control policial. El chófer veo que controla. Empieza el camino que no merece llamarse así. Un ibuprofeno para mis cervicales, que nos queda todavía un buen rato. Pero os aseguro que el paisaje merece la pena.

Ya veo a Félix, frente a la primera casa de la tabanka. Hay decenas de personas, la mayoría niños que ya han oído el coche. A medida que nos acercamos reconozco las sonrisas de AISSATU i SADJO. Están junto a Sana, un guienense y mano derecha de Félix que me trajo las niñas al hospital de Casa Emanuel en abril.

Hola Felix… Sana… Disculpadme un segundo.

Les ofrecí la mano a las niñas y por la forma en que la tomaron supe enseguida que estaban bien, la abrían y cerraban correctamente, las miré a los ojos, enfoque a la persona que había tras ellas… La madre de Aissatu. Una mirada fue suficiente, estaban bien, asentí con la cabeza. Me abracé a Félix y Sana y descargué toda la ansiedad que llevaba del viaje.

Empezamos las visitas de las personas enfermas de la tabanka, sobre todo niños. Félix y la gente de SILO han conseguido una escuela donde atienden a 300 niños que llegan de más de 30 poblados distintos. Algunos de estos pequeños alumnos recorren distancias interminables de 2 y 3 horas diarias para poder asistir a clase. Supongo que ahora lo de hacer “campana” toma otro significado para mí, cuando veo el esfuerzo diario por aprender…..chicos, enhorabuena valéis cada segundo del tiempo que se os pueda ofrecer.

En general no hay nadie grave, ni urgentes, tan solo IBRAIMA que tiene una hernia testicular que le esta dando problemas. Probablemente los episodios que me cuentan sean debidos a estrangulaciones del intestino que se le “cuela” dentro del escroto. Ante la duda le he pedido a Sana que me lo lleve por favor al hospital para poderlo operar antes de mi partida.

Acabaron las visitas. Un grupo de músicos empezaron a tocar los tambores y las mujeres y los niños a bailar. Era una fiesta para nosotros a la que nos quisimos sumar.

Nos llama Félix. La mesa está lista para comer. Sana había hecho espaguetis. Buenísimos. Que aproveche.

Todo indicaba que la tarde acabaría en una tranquila tertulia, pero nos llamó un asistente de Silo que había sabido que había una niña quemada en un poblado a una hora de coche y un niño de un mes, que la madre había muerto en el post parto, con dificultad para la alimentación.

Nos pusimos en marcha para que no nos cogiera la noche. Sana al volante, yo con material mínimo de urgencia y un intérprete puesto que en ese poblado solo hablan manjaco.

Nos perdimos y creí que la noche nos iba a engullir (aquí las noches son oscuras de verdad, sin ninguna luz en muchísimos quilómetros). Finalmente llegamos al poblado.

En la entrada nos esperaba el jefe de la tabanka. Nos recogió e hizo traer a la niña. Se nos acerco una señora mayor, era la abuela, con una criatura de la mano, cabizbaja, con la mirada al suelo y con cara de sufrimiento.

Me estremecí al ver que la piel canela de su cuerpo se tornaba rojo intenso en todo un hemitorax, hombro y espalda. Quemaduras de segundo y tercer grado.

¿Qué pasó? La madre sin querer tiro agua hirviendo por la ventana y MARIAMA, la pequeña, e estaba jugando justo tras ella.

Lo primero en qué pensé es en cómo iba a curar sin analgésicos, morfina o anestésicos a MARAIMA ¡no soportaría el dolor!. Tenía que quitar todavía los trozos de piel muerta adheridos a su piel para que no se le infectara.

Están a punto de cerrar el generador, os envío esto y mañana os acabo de contar.

Dr. Iván Mañero

Ya estamos en Bissau

Ya estamos aquí. Llegamos anoche, de madrugada. Al cansancio de todo un día de trabajo y el ajetreo del viaje se le unió de golpe el bochorno que sentimos al bajar del avión. No fue hasta que recogimos las maletas y salimos del aeropuerto cuando me di cuenta de que había perdido mi móvil. No me lo podía creer. Sé que puede parecer algo frívolo, pero es que en él llevo un montón de información médica que necesito para atender a algunos de los pacientes que voy a tener aquí. El lunes pondremos una cuña en la radio de Bissau por si alguien lo ha recogido. Es que lo necesito…

Hoy sábado no hay pacientes porque tenemos que preparar todo el material de quirófano que hemos traído y comprobar el que ya teníamos aquí. Hemos conseguido arreglar la dichosa resistencia del esterilizador y montar los equipos de anestesia. Y qué decir de las luces de quirófano, de las 15 que hemos traído, sólo una sirve. Lo bueno del caso es que ya sabemos el modelo que necesitamos.

El hospital está lleno de pacientes: niños, bebés, mujeres y hombres. Hay una chica que me preocupa especialmente: está embarazada de gemelos y sufre de preclamsia (tensión muy alta) y esto pone en riesgo tanto su vida como la de los bebés. Estamos valorando hacerle una cesárea. Ya os explicaré.

También hemos ido a ver cómo está Casa Emanuel Biombo y ha sido toda una sorpresa ver a los primeros 10 niños ya viviendo allí, en su nueva casa, con su cuidadora cocinando en las cocinas solares que enviamos. Es increíble lo limpio y ordenado que lo tienen todo.

Esta tarde hemos participado en la fiesta de cumpleaños de todos los niños que hicieron años en noviembre. Sé que estos pequeños no tienen familia, que viven en un orfanato con casi 150 “hermanos” más, pero sin duda estas personas han conseguido convertir Casa Emanuel en un auténtico hogar. Se respira una increíble complicidad entre los niños, una sincera alegría… en definitiva… se respira familia. Y uno siempre se siente honrado por pertenecer a ella.

Por cierto, el país está algo inquieto. Las noticias del grave estado de salud de su presidente no ayudan nada. Muchos creen que el hecho de que no haya servicio de internet en todo el país puede que tenga algo que ver con ello. Lo cierto es que yo he tenido que enviar este mensaje a España por SMS, para haceros llegar esta pequeña crónica.

Mañana vamos a visitar pacientes a las tabankas (poblados) del interior, también a Gambasse. Allí visitaré a las dos pequeñas que operé de las manos en abril. ¡Tengo tantas ganas de volverlas a ver!

Dr. Iván Mañero

Preparando las maletas para Guinea Bissau

Ya estamos de nuevo y como siempre con los nervios a flor de piel. Preparar las maletas para viajar a Bissau es muy distinto a prepararlas para cualquier otro viaje, pues dejo atrás los pantalones y camisetas para meter gasas y material de sutura con la esperanza de que esta vez me llegue para todos los pacientes que me esperan allí.dr ivan manero en guinea bissauEsta vez no viajo solo, otros compañeros harán conmigo el viaje. Además, allí me esperan Núria y Juan, con quien ya compartimos fatigas en abril, y esta vez también estará Laura, una enfermera voluntaria que lleva casi seis meses trabajando con nosotros en Guinea Bissau. Espero que se convierta en otra mano derecha para mí como ya sé que lo serán Núria y Juan.

No deja de ser curioso la tranquilidad que siento cuando entro cada mañana en un quirófano de aquí, y los nervios que me invaden todo el cuerpo cuando, mentalmente, me pongo a organizar el quirófano de allí. Y es que, es África. Por ello llevamos semanas buscando un regulador de oxígeno que funcione, buscando técnicos que nos arreglen las lámparas que han decidido dejar de funcionar en el último momento o intentando conseguir una resistencia para sustituir la que se ha estropeado del esterilizador.

La lista de pacientes es larga y, aunque sé que llevo material para todos ellos, también sé que, una vez allí, llegarán muchos más. Siempre es así.

El viernes ya estaré allí y espero poder escribiros como lo hice en abril. Es increíble saber que estáis ahí, dándonos muchas fuerzas a todos.

Dr. Iván Mañero

lunes, 7 de noviembre de 2011

El ayuno en Guinea Bissau

Llevamos Septiembre y Octubre a tope de gente en el hospital, y no sólo por paludismo o tifoide (recién terminamos la época de lluvia), sino sobre todo por los efectos del ayuno del Ramadán (djun-djun). Gran parte de la población de Guinea Bissau es musulmana, sobre todo en Hafia, donde está Casa Emanuel.

El pasado mes de Agosto fue el ramadán, estubieron haciendo ayuno durante el día para, al atardecer, comer de todo... bueno, de todo lo que hay aquí: arroz, arroz, arroz, algún trocito de pollo o pescado alguna vez, y sobre todo condimentado con malagueta (un pimiento muy picante), o "gusto" (que son nuestras pastillas Maggi de toda la vida). Muchas veces sólo tienen "gusto" para dar algo de sabor al arroz, pero además de la gran cantidad de sal que llevan, comen demasiadas... ¿Y qué tenemos ahora? Gente internada por descontrol del azúcar, y sobre todo muchos casos de Hipertensión Arterial, con su muy frecuente aquí trombosis. Actualmente tengo 9 personas hemiplégicas recibiendo tratamiento de Rehabilitación, y la mayoría sufridas durante o después del ayuno. Hasta tube que hablar con la familia de uno de mis pacientes, a quien obligaban a hacer el ayuno aunque estubiera enfermo. Guinea Bissau es un país donde el peso de las creencias y las tradiciones no siempre va a favor de su gente...

Núria Puech
Voluntaria

martes, 20 de septiembre de 2011

Aventuras a la africana

Lo que se prometía un fin de semana de turismo y relax, para llevar a un chico de casa Emanuel a su tabanca (aldea), se convirtió en una auténtica aventura. Después de cruzar durante 2 horas, charcos que parecían piscinas, esperar varias horas que alguien viniera a sacar nuestro coche del barro, y de tener apariciones milagrosas que nos arreglaron la dirección asistida del volante cuando casi nos comemos un árbol, por fin llegamos a Caio, cerca de Canchungo (sí, sí… “Can-chungo”).

Ah!!! Pero la cosa no termina aquí.... estaba por empezar la segunda parte de la aventura… una vez allí se montó un auténtico consultorio espontáneo en el “recibidor” de la casa de nuestros anfitriones. Gente de todas las tabancas vecinas se acercaron para ser vistos por las “doctoras” (bueno… en realidad sólo había una, la doctora maría de costa rica, acompañada por su fiel sequito, o sea… nosotras, una enfermera y una fisio). Si eso hubiera sido un espectáculo, podríamos haber colgado el cartel de “entradas agotadas” (a su manera lo fue…). La cosa duró hasta la noche, a la luz de una vela y con ayuda de una linterna para hacer las recetas, que consistían en pequeños trozos de papel de cuadritos.

Como no teníamos medicinas suficientes para todos, tuvimos que agudizar el ingenio y aconsejar los “remedios de la botica de la abuela”: que si agua fría, que si un limón, que si una faja con un trapo, y el colofón final fue cuando propusimos adaptaciones para eliminar las barreras arquitectónicas (dos palos para sujetarse en el baño, o sea, un agujero rodeado por cuatro placas metálicas, en medio del poblado), y dimos consejos de ergonomía postural para trabajar en los campos de arroz (que si “dobla rodillas”, que si “ábrete de piernas”...)
Hubo un caso en especial que conmocionó a todos los presentes: la mujer que sufrió una mordedura en el pecho por una cría de cerdo…. Allí aprendimos que es mejor no llevar un cerdo debajo del brazo!!!! …. Ya sabéis… quien avisa…

Lauri y Nuri
Voluntarias

viernes, 16 de septiembre de 2011

Algo se muere en el alma, cuando un amigo se va

Ya hace unos dias que nuestros amigos (antes pacientes conocidos como "los quemados"), han sido dados de alta del hospital. con ellos hemos podido emocionarnos, celebrar cada pequeño avance, como el dia que los vimos vestidos!!! o el primer dia que andaron!!! o cuando ya se podian duchar solos. Han sido unos dias muy intensos, en todos los sentidos: los hemos vist reir, llorar, desesperarse, pero a la vez nunca han perdido la esperanza ni la fe de que todo iria bien. Hemos tenido momentos muy divertidos, como cuando recordabamos con ellos las exclamaciones que uno hacia cuando se le curaba (Uai!!Uai!!) o cuando contaban los dias que faltaban para irse a casa (tomorrow, tomorrow, tomorrow). El hecho de no hablar el mismo idioma nunca fue un obstaculo y al final terminabamos haciendo un "machambrado" a base de "pequeñito pequeñito, small small.

La foto que hoy os mostramos es un orgullo para todos/as los que trabajamos en Casa Emanuel. Es el resultado del esfuerzo y el trabajo, no solo del personal sanitario, sino tambien de otras personas que se han volcado para tirarlo adelante, apesar de las dificultades que nos hemos ido encontrando, como la falta de material y medicacion.

Queremos agradecer desde aqui la dedicacion de estas personas, como Katerina, una voluntaria portuguesa, Marga (de la ONG AMIC), Teresinha, Cadi, Cristina, y la gente de la ONG SILO (gracias Felix y M Angeles por correr tanto) y en especial a la doctora Aurora, que todos creemos que se merecia estar en esta foto y disfrutar de ese momento con nosotros (te echamos de menos). Con este caso queda claro una vez mas que la union hace la fuerza..

Lauri y Nuri
Voluntarias

miércoles, 24 de agosto de 2011

Mi experiencia como voluntaria en Casa Emanuel

Mi vida en Casa Enmanuel ha sido muy heterogénea , pues si bien el trabajo era el eje principal de mi estancia allí, había momento para otro tipo de vivencias tales como:

1.- Juegos con los nan@s del orfanato a los que adoro y cuyo cuidado, alimentación, vestidos, higiene, calzados y educación por parte de los misioner@s son extraordinarios. ¡¡¡Y... como cantan!!!aun sueño con sus canciones matutinas y me las pongo una y otra vez en video que les tome durante mi estancia

2.- Barbacoas y merendolas en Casa de Eugenia donde el sonido de la naturaleza sólo se ve interrumpido por risas y chistes e ironías varias...¡¡¡ah, y a veces el sonido de aviones que llegan de Portugal!!!

3.- Fiestas mensuales donde se celebran los aniversarios de todos aquellos niños que cumplan en ese mes y que ellos mismos llaman la "gran fiesta" donde no falta un detalle para ninguno, siendo tantos, globos, música, juegos, golosinas, refrescos, bocadillos, y por supuesto ¡¡tarta!!

4.- Charlas y risas en la sobremesa...

Desde mi punto de vista, ha sido una vivencia muy enriquecedora en todos los sentidos pues como sabes, aunque no era mi 1ª experiencia en este terreno, sí la primera vez que he trabajado con un grupo humano/sanitario de este calibre. Suelo pensar, que en mi profesión, puedes estar rodeado de un sin fin de materiales y recursos y hacer una medicina mediocre y al contrario, contando con unos recursos y materiales mediocres llegar a sentir una realización plena por llevar a cabo una excelente praxis médica tan gratificante como a veces dura, éso sí y... claro, la diferencia entre ambas situaciones está en el equipo sanitario en el que te encuentras integrado como uno mas. Algo así sentí al recibir las fotos de Janina (una de las misioneras) en las que aparecían Upuku, John y Piao que son 3 pacientes que tenían quemaduras con extensiones del 65, 60 y 27% respectivamentes y que logramos sacar adelante con uñas, dientes, cariño, organización, trabajo y...todo, menos medios, y por tanto son el ejemplo perfecto para que alguien ajeno a todo este proyecto pueda comprender la magia de trabajar allí que describía con anterioridad. Cuando vi aquella foto de grupo por primera vez sentí un orgullo en grado superlativo pues deseaba enseñarla a todos diciendo " este es mi equipo"... ¡¡me moría de ganas de estar en aquella foto!!

Para finalizar, agradecer públicamente a todos los que hacen posible que los distintos proyectos que se llevan a cabo en Casa Enmanuel puedan materializarse porque sin su ayuda todo ésto no sería posible y animar a otros que permanecen escépticos a que confíen en estos proyectos que sí que son verdaderos y maravillosos.

¡Muchas gracias por hacerme vivir esta gran experiencia, es para mí un privilegio pertenecer a esta gran familia!

Aurora
Voluntaria

jueves, 14 de julio de 2011

La doctora Aurora en Bissau


Hola a todos, por aquí todo genial y viento en popa aunque , ya sabéis, a su ritmo!
En cuanto al trabajo me han encargado, aparte de llevar a los internados y de lo que vaya surgiendo, que les prepare protocolos de actuación, que ellos mismo me solicitan, sobre distintas patologías frecuentes aquí, adaptados, por supuesto, a los medios con los que cuentan normalmente, y que pretendo dejar tanto por escrito como informatizado.
Con la idea asegurarme su difusión antes de partir, estamos organizando sesiones clínicas al final de la jornada laboral donde 2 veces en semana expondré temas diferentes que les parezcan necesarios para unificar criterios en cuanto a actuaciones y tratamientos se refiere.
La verdad es que a priori pensé que venía aquí a ejercer la medicina pero cada vez estoy mas convencida que éste trabajo es mas productivo para ellos así que aunque odie el ordenador, el word y todo lo que tenga que ver con todo ésto, aquí me tienes sentada delante de la pantalla unas cuantas horas al día, pero contenta porque las sesiones están siendo bien aceptadas y siento que recibiéndolas con gran interés incluso parte del personal que creo llevaba mucho tiempo sin reciclarse y a los que les debe costar mas todo ésto.
En cuanto al orfanato, me encanta pasar el resto del día con los nanos y sacarles foto, tengo montones y ta pasaré algunas, recuerda que la velocidad del ADSL aquí es de -3GB!!!
Con respecto a l@s misioner@s: genial también porque, aunque tengo mis diferencias en cuanto a creencias se refieren, es cierto, no se meten en nada y son respetuosas al igual que yo procuro serlo con ell@s. Eso sí, el trabajo que hacen tanto en el Hospital como en el Orfanato es de matrícula de Honor y éso que a mí me da coraje dar más de un 8'5 pero.... son organizadas, amante de los críos y de la población guineana así como trabajadoras, divertidas, bondadosas, con grandes valores que transmiten a los nanos que están con educación exquisita....en fin como ves me han enamorado!!!!
Y por último, la vida en Guinea no es muy distinta a la que he visto en otros países de este Continente y es por éso por lo que es lo que menos me llama la atención.
AURORA

martes, 24 de mayo de 2011

Ser especial en Guinea Bissau

Hace tiempo que no escribo en el blog y cuando me planteé sobre el próximo tema, pensé en mi día a día, en lo que más vivo en Casa Emanuel, así que pensé en escribir sobre los mininos más especiales que tenemos aquí. Pero lo que no me esperaba yo, es que un domingo de concierto pudiera cambiar el sentido de lo que iba a escribir…

Ayer fue un día muy especial para mí… paseando por el centro, tuvimos la gran suerte de poder asistir a un concierto de la que se considera la mejor cantante de Guinea Bissau, Eneida Marta. Hacía un homenaje a la música moderna de este país, así que nos empapamos bien de su ritmo y de su historia (os la recomiendo!!) A parte de que dejamos a toda la plaza boquiabierta con nuestras coreografías “afro-rumberas”, nuestra gran sorpresa fue ver que estábamos compartiendo la “juerga” con un chico guineense con Síndrome de Down. Me acuerdo que cuando yo estudié fisio (hace mucho, mucho, mucho tiempo ya…), nos decían que no había Downs negros… pues, señores y señoras… sí que existen!!! Y lo que más me sorprendió fue, no sólo que era un chaval de unos 10-12 años (la esperanza de vida de los discapacitados en Guinea es muy pero que muy bajita) sino que la familia lo hubiera llevado a un sitio lleno de gente, cuando normalmente suelen vivir escondidos de todo el mundo. Pero tampoco nos vamos a escandalizar, cuando no hace mucho tiempo en nuestro país más “desarrollado”, se abandonaban los niños en instituciones tipo “Cotolengo”, se les tenía escondidos y marginados de la sociedad.

Quiero pensar que algún día, también en Guinee, habrán escuelas y talleres para estos niños y muchachos, que dejarán de ser vistos como maldiciones o como poseídos por el demonio y que en un próximo concierto, no veremos sólo a uno.

Y como suelen decir… “para muestra, un botón”!! Este año tuve la gran grata sorpresa de saber que regalaron a Casa Emanuel unos terrenos en Ingore, cerca de Senegal, y que piensan hacer allí el primer hogar para la gente más especial de Guinea Bissau.

Núria Puech, voluntaria.

jueves, 12 de mayo de 2011

Nueva vida

El pasado sabado transcurria tranquilo... hasta que pasado el mediodia llego al hospital una mujer embarazada con contracciones... tras valorarla, y comprobar que aun no habia dilatado mucho, decidimos esperar...

Transcurridas unas 2-3 horas comenzo el parto... la mujer, de etnia fula, parecia no tener ganas de colaborar.. pobre! desde el primer momento ya nos pedia terminar cuanto antes, que estaba cansada. Asi, el parto fue muuy lento... cuando tenia una contraccion, colaboraba y empezaba a empujar.. pero de pronto se paraba... y nos quedabamos con mas ganas... de hecho, cuando por fin ya comenzaba a asomar la cabecita del bebe, a punto de salir.. necesitabamos mas que nunca un buen empujon.. en cambio ella de repente paró y todos nos miramos asustados .. no podia pasar esto.. asiq entre todos los presentes empezamos a animarla.. y finalmente... salió.. nació un pequeño de 3,200 kg con ganas de vivir...

Menos mal que la madre decidió acudir al hospital de Casa Emanuel para dar a luz, porque el parto fue algo dificil.. y si lo hubiera tenido en su propia casa, lo mas seguro es que el final no hubiera sido tan satisfacctorio...a parte que asi pude experimentar esta bonita experiencia y participar.. quien me iba a decir a mi!! asistiendo al "matrón" Juan, y despues limpiando y preparando al recien nacido..

Dos dias despues madre y niño en perfecto estado fueron dados de alta para su casa... que alegria ver una familia feliz!!!

Maria, voluntaria

sábado, 16 de abril de 2011

¡¡Yo, en Guinea y en un quirófano!!


Si no lo veo... no lo creo... yo, en un quirófano... viendo al dr.Iván Mañero operar a una señora con un posible tumor en el pecho... mientras ella se queja de que está cansada de estar tumbada y pregunta si falta mucho por acabar... y con la aprehensión que tenía yo a todo tipo de agujas, suturas... dos palabras... im presionante...
Todavía duran los efectos de la visita del dr.iván al centro médico emanuel. todavía hoy viene gente para pedir visita con el doctor!!! fueron pocos días (nos hubiera encantado tenerlo aquí por más tiempo, hasta se habló de robarle el pasaporte...), pero muy muy intensos, gratificantes y productivos.
En este país hay la costumbre de hacer la circuncisión a todos los niños: en una etnia lo hace el "cancorán", una especie de brujo, que se pasea vestido de rojo y con unas plumas, bailando con unos machetes, y se lleva al bosque a los niños que no la tienen hecha para hacérsela allí (fanado le llaman ellos, con la mala suerte de que yo lo dije así en el orfanato y los niños pensaban que había un brujo que se los llevaba.... por suerte alguien se lo explicó bien... a ellos... y a mí... ups!!). así que no hizo falta anunciar la llegada de un cirujano blanco que hacía circuncisiones, entre otras cosas, en el hospital, que ya tenía una larga lista de interesados (y yo que tenía miedo de no tener pacientes para el doctor...).
Las operaciones en sí eran lo de menos, estaban en buenas manos y no había ningún peligro. Lo que nos hizo sudar más (no sólo el calor que hace aquí justo antes de las lluvias) fue preparar el quirófano. Era la primera vez que se operaba, se tenían que montar máquinas, preparar material... y con la posibilidad de que faltaran cosas. pero...quien sabe...sabe, y con poca cosa y mucha paciencia se pudo tener preparado el quirófano para empezar a operar.
No voy a contar las operaciones (que no sólo fueron circuncisiones,hizo la reconstrucción de la mano de dos niñas quemadas, una mastectomía, la hernia umbilical de un bebé... ), ya lo hizo el doctor Iván, pero sí voy a contar la experiencia de sentirse útil, de sentir que aunque a veces uno saldría corriendo porque hay cosas que no entendemos, por el calor, por el cansancio... son momentos, y pasan en Guinea y pasan en España también. Pero la experiencia de escuchar a la señora a quien le hizo la mastectomía decir que se encuentra muy bien, que la ves sonreír y ya no tiene esa mirada de tristeza y de desesperanza, éso vale todos los momentos difíciles que uno pueda pasar aquí. y eso es un ejemplo, pero cada día hay muchos más. La vida en África, igual que en todas partes del mundo, no depende tanto de lo que vives... sino de cómo lo vives.