jueves 9 de febrero de 2012

Basta ya a las mutilaciones genitales


Os hacemos llegar el último post del Dr. Mañero, creemos que es interesante porque habla de la ablación del clítoris.

Esta semana hemos celebrado el Día Internacional de la Tolerancia Cero a la ablación del clítoris. Y aunque no sé si este tipo de “Días Internacionales de...” tiene demasiada repercusión en el día a día de nuestra cotidianidad, creo que como mínimo sirve para que, al menos un día al año, tomemos conciencia de lo que sufren tres millones y medio (sí habéis leído bien, tres millones y medio) de niñas cada año en África. Con mi fundación, trabajo en un país (Guinea Bissau) en donde, a pesar de estar prohibido, se sigue practicando habitualmente. Un país donde se cree que si el clítoris de la mujer toca la cabeza del bebé durante el parto, el niño estará endemoniado y maldecido durante toda su vida. Un país donde se cree que el caminar de una niña a la que se le ha amputado su clítoris es más “sexy” que de una niña a la que no se le ha realizado semejante atrocidad. Un país, en definitiva, en el que cada año mueren no sabemos cuantas crías entre 4 y 10 años (la edad habitual a la que se lo hacen, pero a veces son incluso más pequeñas) desangradas o por culpa de las infecciones, porque la práctica de esta “tradición” (que en Guinea Bissau se llama fanado) se realiza detrás de cualquier arbusto, con un montón de mujeres sujetando las piernas, brazos, cuerpo y cabeza de la niña, mientras una anciana corta a lo vivo con una cuchilla vieja y oxidada algo tan sensible y delicado como el clítoris.
Y aunque la rabia se te coma por dentro cada vez que conoces un caso nuevo, lo cierto es que la única solución es la educación. Hacer entender a los niños y niñas desde que son pequeños que esta práctica vulnera los derechos humanos y su integridad física, que nadie tiene derecho a mutilarlos de esa manera, que la mujer tiene tanto derecho como el hombre al placer sexual, que la cicatriz que la ablación suele provocar pone en grave riesgo la vida de las mujeres cuando dan a luz (pues no dilantan de forma natural)... Y será poco a poco, cuando interioricen todo esto que conseguiremos que se acabe con la ablación, no por la fuerza (prohibiéndola y persiguiéndola, que también debe hacerse), sino porque sean ellos mismos quien se nieguen a someter a sus hijas a semejante atrocidad. Mientras tanto, seguiremos trabajando.

Dr. Iván Mañero

lunes 26 de diciembre de 2011

¿Nuevo golpe de Estado en Bissau?


Hoy estamos tristes y preocupados a pesar de las fechas en las que estamos. Mientras aquí nos deseamos paz y amor, en Guinea Bissau parece que una parte de los militares no están por la labor.
Por lo que nos explican desde Bissau, creen que una sección del ejército, aprovechando las fechas navideñas y que los representantes de las diversas embajadas y organizaciones internacionales están de vacaciones navideñas en sus respectivos países, han decidido que no van a ser días de paz precisamente. Las calles de la capital están desiertas, nos explican, y en ciertos barrios se oyen tiroteos. Lo único cierto es que la gente está aterrada y no quiere salir de casa.
Muy posiblemente, el desencadentante ha sido las repetidas noticias del precario estado de salud del presidente que estaría en un hospital europeo en estado crítico. Hace tiempo que se rumorea que el presidente está muy grave y eso, seguramente, ha propiciado que las diversas secciones del ejército vuelva a su ya tradicional lucha de poderes.
Guinea Bissau no es precisamente un país estable políticamente hablando, pero desde hace algunos años, la situación parecía más tranquila.
Os seguiremos informando.

viernes 9 de diciembre de 2011

Gabriel, un superviviente en Guinea Bissau

Me he quedado dormido………….

Poco rato, (espero), en una silla del pasillo del hospital. El sueño ya empieza a ganarme. Abrí los ojos y todo estaba a oscuras. Han apagado ya el generador. En cuanto se adaptaron mis ojos a la oscuridad, percibí ya la sombra de Fatumata, la enfermera de la noche. La gasolina es muy cara aquí y por la noche trabajamos con la luz solar que acumulamos durante el día. Es una luz tenue, como neblina. Cuesta ver las heridas de los pacientes pero voy a hacer la última ronda.He enviado a dormir a todos, incluido Juan, el enfermero. Hay una partera que anuncia para esta noche y lo quiero fresco. Está agotado. Laura y Nuria, también.

Pasé a ver a Mariama. Dormía. Una pequeña sombra bajo la mosquitera. Me senté un rato a su lado. Cerré los ojos ……..soy ya mayor, en Guinea, visitando a Mariama. Era una mujer bellísima, con el pelo recogido, alrededor de unos enormes ojos negros me recibía en el poblado. Tenia 2 hijos varones. Estaba feliz. Me miro seria. Pasaron unos segundos. Abrió la sonrisa. Me reconoció, dejo las manos de sus dos hijos y corrió hacia mi……………….Doctor?….doctor?….doctor.?..

Ah, Fatumata!!…., diculpa me dormí.

- Doctor se quedó dormido vaya a dormir que ya estaré yo pendiente.

Gracias Fatumata, buenas noches.

Esta noche a sido más calurosa y no he dormido muy bien. Dios, que follón tienen los críos debajo de mi ventana. Son mi despertador natural.

La ducha hoy ha sido mas agradable que otros días. Solo tenemos agua fría, pero ¡¡¡hoy apetece tanto!!!

Hoy es el día del Rey. Del rey Gabriel. En el ultimo viaje, no pude operarlo. Me faltó un último equipo quirúrgico. De este viaje no se salva.

Gabriel, el rey. Como dice mi amigo Gonzalo es el “puto amo”. Es un líder. Es protector, inteligente y estratega. Es Gabriel. Yo digo que es un superviviente.

Este blog de hoy va dedicado a él y a todos aquellos que jamás se rinden ante la adversidad.

Gabriel, fue un niño no deseado. La madre tomo todos los remedios posible que le ofrecieron para abortar. Pero el rey aguantó. Un intento se le llevo las manos, otro las piernas. Pero Gabriel aguantó. Aguantó y nació. Incompleto en lo físico, pero pleno de vida.

Las deformidades físicas, en su cultura, supone la posesión del demonio, del Irán. Creen que con el niño deforme llega y se instala en la casa. Así que la madre decidió abandonarlo en la basura.

Y el rey ……..sobrevivió. No se sabe cuantos días. Lo recogieron y lo llevaron a Casa Emanuel.

Me cuenta mami Isabel, (que os presentaré muy pronto para los que aún no la conozcáis). que cuando llegó ya vio que era alguien especial. Pero para mamá Isabel todos sus niños son especiales.

La falta de manos, de antebrazos no ha sido impedimento para comer solo, beber sin ayuda, incluso dar de comer y ayudar a los demás o escribir y dibujar. Ni siquiera sus deformidades en las piernas a impedido que el Rey, sea el más rápido corriendo por los caminos de casa Emanuel.

No, si mi amigo tiene razón….”es un puto crack”…un superviviente.

Sigo oyendo a los niños jugando bajo mi ventana, ¡Dios como gritan!, parecen huecos.

Me enfundé en el pijama verde de quirófano. Mi vestuario para todo aquí. Abro la puerta y……

- ¡¡Bico fora!! ¡¡bico fora!! ¡¡bico fora!!…… Joder Gabriel que susto. Dame un respiro.

Bico es el nombre al que llaman los niños en Guinea a la hernia umbilical. Es un bulto más o menos grande en la zona del ombligo. Carecen de ombligo y es un problema muy frecuente en estos países. La causa es el mal cuidado que hacen del cordon umbilical cuando nacen en sus casas. La madre hace dos nudos con una cuerda y cortan el cordón con un cuchillo.

Gabriel alzó y me ofreció su almohadillado muñón del brazo derecho. Sin complejos, con toda naturalidad. Lo tomé como si me ofrecieran la mano mas grande del mundo y nos dirigimos a desayunar.

-Gabriel, no me hagas la pelota que tú hoy no desayunas.Que No, que no puedes comer.

Abrió los ojos, gesticuló…y me asusté. Se ríe a carcajada. Este tío es un cachondo.

- Gabriel, ¿¿no habrás comido??? …

- Doctor, el quirófano está listo.

- Ok, me acabo el tercer café de la mañana y….en marcha.

- Alberto, pasa a Gabriel ¡¡ya!!.. a quirófano. Está como una moto. Me voy lavando que hoy promete.

Ok chicos vamos……¡¡¡¡bisturí!!!!……..

Dr. Iván Mañero

miércoles 7 de diciembre de 2011

Primera cesárea en Casa Emanuel

No está siendo fácil convencer a la partera. Esta reticente. No entiende por qué algo que había hecho ya 3 veces (en tres partos anteriores), en casa, sola, semisentada, precisaba ahora de médicos, de anestesia, de un Hospital.

No entendía nada. Desconfiaba. Pero todo ello no era excusa para explicarle que tenía una grave enfermedad, que por ello tenía los enormes edemas y que peligraba tanto su vida como la de los dos bebés. Por un momento su cara se desencajó. Bien, creo que ha entendido la gravedad de la situación. Silencio.

- Lo ha entendido ¿verdad Juan? ( mi traductor de Criol).

- No….., no,….¡¡¡se desencajó porque no sabía que llevaba dos criaturas!!!

En fin no había más tiempo que perder. Sus riñones estaban fracasando y en este caso iban tres vidas en juego, así que queriendo o no, para adentro!!!

- Alberto, prepara la epidural ¡¡¡que vamos!!!

Había mucha expectación. Me sentía observadísimo. Era la primera cesárea del hospital. Nos jugábamos la reputación. Cualquier contratiempo sería catastrófico. Todo se podia volver en nuestra contra. Si algo sale mal, pensarán que es culpa nuestra y que en su casa todo habría ido bien. Claro. No saben que es una eclamsia (la elevación de la tensión arterial en una embarazarla hasta niveles que hacen fracasar a los órganos pudiendo matar a la madre y a los bebés. ¿La curación?……pues el propio parto). No sabe que los bebés no se encajarán. No sabe que que uno de ellos viene atravesado. No sabe que todo sería un desastre sin la atención médica. Ya no consigue levantar las piernas. Buen trabajo Alberto, la epidural…perfecta.Que preparen todo, agua, toallas, el calentador. Que no falle nada. Todo sincronizado.

Corté la piel por encima del pubis. No se queja. Perfecto. Tras levantar la piel unos centímetros abrí la musculatura abdominal por la línea media, para no lesionarla. Aparté la vejiga de la orina para abajo (¡era un útero enorme!!) Corté y abrí el útero con tranquilidad. Estaba seguro de que todo iría bien. Miré al anestesista, Alberto, y con la mirada me dijo que todo iba bien, que adelante. José María me ayudaba como podía (¡¡¡¡ la paciente pesaba 100 kilos!!!!) y Laura y Juan estaban al pie del cañón. Pero no tenemos todo el material que nos gustaría.

Abrí completamente el útero y entre la fina lamina de sangre y líquido asomaba una estructura blanca. Al principio me costó situarme. Pero rápidamente vi que era la espalda del primero que venía atravesado. Lo cogí por la cadera y suavemente lo deslicé. Primero a través del útero y después fuera del abdomen.

-Pinza…..pinza…. corta cordón.

Está un poco deprimido. Se lo entrego a Juan, el enfermero.

- No le oigo llora, Juan! -Aún no había acabado de salir Juan del quirófano que ya sentí un llanto como un rugido.

- BIEN. El siguiente.Venían en dos bolsas, así que abrí la segunda bolsa. El líquido era limpio. Estaba tranquilo. Segundo fuera. Pinza….pinza y corta. Este tenía un mejor color y ya empezó a llorar en mis brazos. Ok. Niños bien. Ahora la madre. Pero, todo no iba tan bien. El útero sangraba más de lo que me hubiese gustado. Me apresuré a sacar las dos placentas y a comprobar que estaban completas y el útero estaba limpio. Aun así sangraba. El útero de una mujer tras el parto se contrae y cierra sus propios vasos sanguíneos. Sigue sangrando. No se contrae bien. Empecé a masajear el útero como si fueran las contracciones del parto. Objetivo: engañar al útero y hacerle creer que está teniendo contracciones. Alberto me ayuda inyectándole una hormona que se llama occitocina. Bien. Va funcionando. El útero empieza a endurecerse. Ya no sangra.

- Ok chicos…..cerramos. Y que se note que han pasado cirujanos plásticos por aquí. Esa cicatriz…¡¡Perfecta!!

Voy a hablar con el padre. ”Dos varones caballero”. Me miró y alzó los ojos mirando al techo como diciendo ….¡¡Dios mío!!Creo que su alegría se fundió, por un momento, con el cálculo de los costes de las dotes. Dos varones, dos dotes para la familia de las esposas cuando los case. Me dijo que le pondría mi nombre a uno de los niños. ¡Qué responsabilidad! Vale,¡¡¡ pero que se lo ponga al más guapo!!!! Volví adentro a ver cómo estaban los niños: 2,600 kgr y 2,650kgr. Los miré varias veces pensando cual era el más guapo. ¡¡¡ Pero que feos somos cuando nacemos!!!! Que elija el padre, pensé.

¡¡¡Esta noche Champán para todos, que pago yo!!! Pero lo más parecido que encontré en el mercado fue una Gaseosa dulce, tipo La Casera. Perfecto. ¡¡¡¡ Pues eso esta noche Gaseosa para todo, que pago yo!!!!! Y me saldrá más barato…;)

Saqué la cabeza un momento por la puerta de quirófano y vi a Mariama. Me miró y me sonrió. ¡Qué más se puede pedir! Hoy vamos a hacerle una cura de la zona quemada bajo anestesia general. Es imprescindible rascarle todo para que la suciedad y los tejidos muertos salten y puedan empezar a curar. Esta con sed y con hambre. Lo sé. Pero no puede tomar nada antes de la anestesia. Recordé que todavía tenía medicina mágica en mi mochila. Tome otra piruleta de corazón y se la di para engañar un poco al hambre. Alargo aún mas sus comisuras enseñando sus blancos dientes. Me clavo la mirada durante unos segundos y la bajó hacia su caramelo.

La vida sigue. Los pacientes no paran de llegar. No se acaban nunca. Nuestras ganas e ilusión tampoco. Así que seguimos, que todavía queda día y fuerzas.
Por cierto, ¿os acordáis de Gabriel?.
Pues mañana os cuento.


Dr. Iván Mañero

martes 6 de diciembre de 2011

Guinea Bissau y la pequeña Mariama

Es hipnotizante ver el perfil de Mariama junto al rojizo atardecer que se desplaza tras la ventanilla del coche.
Cuando la cogí para curarla en el poblado, no sabía que podía darle para superar el dolor de ese momento. Podía ser su primera y última cura. Debía hacerla sí o ....sí.
Empecé a buscar en la mochila que hacía de modesto maletín de primeros auxilios y encontré algo que, sin yo saberlo, resultó ser mucho más potente que la morfina: un caramelo...una piruleta en forma de corazón. El sedante y calmante más potente que jamás haya conocido. ¡Dios, cómo me fascina el ser humano! ¿Quién inventó los caramelos? ¿Tiene un Nobel? Joder que se lo den.


Le di la piruleta, y enseguida se la llevó a la boca. Por un momento con algo de recelo, pero sólo por un momento. En cuanto la probó, me sonrió y dejó la mano de la abuela para ofrecérmela a mí. Joder, que le den el Nobel Ya!!!!!!!!!!!!!!
Empecé a curarla, allí mismo, de pie, mientras relamía la piruleta y la miraba con sorpresa. Limpié sus heridas con suero y unas gasas estériles. Arranqué lentamente la piel muerta que cubría las heridas para evitar que se infectaran. Ningún gemido, ningún llanto, ningún reproche, nada. De tanto en tanto me miraba, y me autorizaba para seguir. No recuerdo nada igual en mi vida. Lo único que percibí fue como una lágrima se le resbalaba por su mejilla derecha. Disimulé, e hice que me secaba el sudor, pero no era sudor lo que corría por mi cara. Siguió el silencio hasta finalizar toda la cura. El corazón de la piruleta ya se había fundido, supongo que de absorber el sufrimiento de Mariama.
Finalicé la cura poniendo gasas sobre la pomada para quemados con la que la embadurné. Pedí a la abuela una camiseta que protegiera a la pequeña del polvo y la tierra.
Cuando acabé, su abuela la recogió. El padre permanecía sentado cabizbajo. Avergonzado por no haber tenido cuidado de su hija...o eso me pareció a mí.
Mientras cerraba la mochila, se acercó un señor mayor, tremendamente carismático, serio. Era el jefe del poblado. Me ofreció una gallina viva como agradecimiento por lo de Mariama.
Miré a mi alrededor y observé que tenían en total 5 gallinas más y una era para mí.
Me di cuenta de que hablaba portugués y eso me permitió hablar directamente con él. Le di las gracias y le dije que no podía aceptar la gallina y le pedí otro pago por aquello: que pudiera llevar a Mariama al hospital, curarla y que volviera con garantías de que sus heridas no se infectasen. Con mucha solemnidad (era el jefe del poblado) asintió con la cabeza y se dirigió hacia el padre y la madre. Luego fue a hablar con la abuela. Finalmente volvió hacia mí, serio. Tomó mi mano derecha con sus dos manos y no dijo nada, tan solo bajó ligeramente la cabeza y seguidamente los ojos. Eso significaba que confiaba en mí. Intentamos que nos acompañara algún familiar, pero no fue posible. La confianza en nosotros era absoluta. Ok, la asumo, con todas las consecuencias.
Tomé a Maraima de la mano y la acompañé al coche. Todo para ella era desconocido. Su frontera estaba en la entrada del poblado. Su mundo: 10 casas y 25 personas. Y ahora un señor diferente a ella y una cosa roja y dulce en forma de corazón.
Llegamos de nuevo a Gambasse. Pedí a Felix algo de ibuprofeno infantil. Se lo di a Mariama con un poco de zumo y nos pusimos en marcha. Quedaba todavía un largo viaje hasta casa Emanuel.
Estaba cansado, pero me resistía a dormirme en el trayecto. La visión de Mariama, apoyada sobre la ventanilla del coche era hipnótica. ¿Qué pensará? ¿Qué siente? Todo nuevo, todo ajeno.....
Si cualquiera de vosotros estuviera aquí en el coche, lo entendería. Más allá de los atardeceres rojos, de los olores de aventura, de las experiencias extremas, está Mariama, y otras personas como ellas que hacen de este lugar un embriagador lugar donde te atrapan las historias. Donde creces, donde expandes tu mente, donde descubres sentimientos, donde en definitiva aprendes a saber quien eres.
Me despertó el claxon del coche que avisaba al vigilante del Casa Emanuel que abriera la puerta. Miré a mi derecha por si todo había sido un sueño. Los ojos blancos de Mariama, me decían que no.
Ya en el hospital, pedí a las enfermeras que la lavaran y posteriormente con la ayuda del dr. Triviño (con mucha experiencia en quemados) pasamos a curarla.
Estaba agotada, pero resistió el segundo asalto. Se me durmió en los brazos mientras la curábamos. La llevé dormida hasta una cama del hospital en el bloque de niños. La cubrí con la mosquitera y me quedé un rato por si se despertaba, que viera una cara amiga.
Buenas noches Mariama. Todavía queda lo más duro. Pero te aseguro que todo irá bien y te prometo que en unos días volverás con tus padres.
No llevaba ni 20 minutos en la cama cuando Juan el enfermero, llamaba a mi puerta.
¿pero este hombre no duerme? Pensé.
-¡¡Doctor, doctor!!, una embarazada de gemelos tiene problemas y no puede parir.
El regalo de la noche. Gemelos, uno viene atravesado. La madre esta con hipertensión del parto y se acaba de enterar que vienen dos . Lo llamamos eclamsia y si evoluciona puede acabar con la vida de la madre y de los bebés. No hay tiempo que perder , la única opción que veo es la cesárea.
Juan me comenta que nunca se había hecho ninguna en el Hospital Casa Emanuel.
- Ok, algún día tenía que ser la primera.
Lo tranquilicé, esta vez estaba con mi equipo. Y con Nuria y Laura, nuestras voluntarias aquí. Confío en todos ellos y estaba muy tranquilo.
Así que…manos a la obra.......

Dr. Iván Mañero